Análisis en profundidad de MOTOMAMI

    El mes pasado Rosalía, la artista más internacional de nuestro país, publicó su tercer álbum de estudio, Motomami. Pese a ser su tercer disco, podríamos considerarlo el primer disco de Rosalía, pues es el primero en el que habla con el corazón en primera persona sobre sus vivencias. En el primero, Los Ángeles, hablaba de la muerte desde diferentes canciones del folklore andaluz y flamenco que versionaba a su estilo propio. Por otro lado, en El mal querer transcribe una novela a otro medio, el de la canción y el videoclip, haciendo contemporánea una historia antigua. En Motomami Rosalía deja de ser una simple storyteller o narradora a ser la protagonista de su propia historia. A continuación haremos un breve análisis del disco canción por canción:

 

1.     Saoko: Es la primera canción del disco, pero es la última que Rosalía compuso. Lo más importante de la canción es la mezcla, el crossover, el collage… Esta canción es un aviso de lo que se viene, la mezcla de ritmos, sonidos y estilos que caracterizan Motomami. La letra de la canción es una enumeración de las diferentes transformaciones que nos acompañan y nos han acompañado en la historia: el ciclo del agua, el caballo de Troya, las mariposas, el logo de Lego… El título y la estrofa con la que se comienza es una referencia a la canción Saoco de Daddy Yankee. Por último, cabe destacar que en el videoclip ya introduce el concepto de las motos y las mujeres moteras. 


2.     Candy: En esta segunda canción que además es el último single publicado con un videoclip, la catalana cuenta una ruptura haciendo referencias culturales en el estribillo como la marca Fendy o la canción Candy del grupo Plan B. Con esta canción hay un debate abierto sobre si está dedicada a su controversial relación con C.Tanagana o a su efímera y secreta relación con el también artista A.Chal.


3.     La Fama: Aquí nos encontramos con la primera colaboración del álbum que es con nada más y nada menos que con The Weekend, con el que ya había colaborado en el remix de Blinding Lights. Ya en la tercera canción introduce el concepto de la fama que es una de las grandes protagonistas del disco, ya que ha jugado malas pasadas a la cantante. Motomami es el primer disco que Rosalía ha publicado teniendo ya su fama ganada y por tanto en la canción nos cuenta sus peligros. Deja entrever que, de hecho, la fama le ha costado el amor y que tuvo que elegirla a cambio de perderlo. 


4.     Bulerías: Con este disco Rosalía deja atrás el flamenco, porque le gusta probar y no se siente dueña de ningún género. Para romper con esta asociación prefería que no hubiese ninguna cabida para este folklore, pero al final se vio incapaz de renunciar a sus raíces y tuvo que darle un mínimo espacio con esta canción. La letra de la canción acompaña al género, ya que es una contestación a los haters que se burlaban de su flamenco moderno y ahora les dice que ella siempre ha hecho lo que ha querido y que con su chándal, sus uñas y sus marcas caras puede cantar bulerías tanto como si llevase un vestido con volantes y lunares.


5.     Chicken Teriyakki: Después de tanta profundidad y canciones llenas de sentimientos y significados, Rosalía quiso experimentar y pasárselo bien componiendo y produciendo esta canción. Es una oda al ridículo, a la cultura tiktoker y a que te de igual lo que piense el resto. En este single la cantante encontró el espacio perfecto para meter todo tipo de referencias a cultura japonesa que tanto le ha marcado. 


6.     Hentai: Estamos ante una de las mezclas más atrevidas del disco. Por un lado, la sonoridad dulce tan típica de las canciones de las princesas Disney. Por otro lado, el contraste con el mensaje de la letra que habla abiertamente de sexo. Con el título vuelve a las referencias japonesas, ya que el hentai, título de la canción, es un formato de pornografía animada al estilo anime. Durante el videoclip Rosalía se revuelca en el barro haciendo referencia a la suciedad de la letra.


7.     Bizcochito: Volviendo a la referencia a Saoco, Daddy Yankee preguntaba a las mujeres “¿Quién tú eres?” y la respuesta de las mujeres era “Tu bizcochito”. Pues bien, Rosalía se envuelve en feminismo nada más empezar la canción respondiéndole: “Yo no soy y ni quiero ser tu bizcochito”. Es una canción en la que se empodera y se cubre de ego sin miedo.


8.     G3 N15: El título hace referencia a Genís, que es el nombre del sobrino de Rosalía, y está así escrito porque la temática de la canción es el tiempo que pasó sin verlo durante la pandemia (el confinamiento empezó el 15 de marzo por eso el cambio de letras a números). Mientras que Rosalía se encontraba en Los Ángeles preparando el disco ante el que nos encontramos, su sobrino estaba junto a toda su familia en Barcelona y tuvieron que esperar dos años para verse. Es un canto a la nostalgia y al paso del tiempo, el tiempo que ha estado perdiendo del crecimiento de su sobrino. También narra las barbaridades que ha estado viendo durante su paso por la ciudad americana y le advierte que jamás lo llevaría allí ni de visita. La balada culmina con audio de WhatsApp enviado por su abuela en la que le explica en catalán la importancia de la familia, su voz está acompañada por la sintonía de unas campanas típicas de un reloj de abuela.


9.     Motomami: Es la canción que da nombre al álbum y más que un significado profundo marca el ambiente y la musicalidad a modo de sintonía pegadiza para que se te quede grabado el nombre de Motomami. 


10.  Diablo: Esta vez se mezclan dos de los significados más importantes del disco: la fama y su relación con C.Tangana. Esta canción es una conversación con una voz diabólica que primero le dice lo maravillosa que es, pero luego le recuerda que ha dado de lado a mucha gente por la fama, a lo que ella se defiende diciendo que no ha cambiado y que sigue siendo la misma. Parece que el diablo de la canción es la voz aguda que le recrimina, pero al final es esa voz la que llama “diablo” a Rosalía. 


11.  Delirio de grandeza: Esta es la única cover del disco, tal y como acostumbraba a hacer en Los Ángeles. Pertenece al cantante Justo Betancourt y vuelve a cantar como tantas otras canciones sobre la fama, siendo de hecho como una especie de cara B, de la canción de La Fama, pero esta vez cantada desde la perspectiva del chico. 


12.  CUUUUuuuuuute: Rosalía ya había hecho una colaboración con Arca de este estilo de música artificial y ruidosa, pero esta vez se lo apropia en solitario. Cuando parece que con tanto ruido algo va a estallar todos los instrumentos y filtros desaparecen dejando sola a la voz desnuda de Rosalía. Con todo esto la artista libera su caos haciendo una crítica a la industria musical. En mitad de la canción comienza a narrar el alfabeto radiofónico parándose en la D para nombrar a Lady D, que fue víctima de la alta sociedad como cualquier cantante lo puede ser de su industria.  


13.  Como un G: Volviendo a los temas del corazón, y sobre todo a C.Tangana, en esta canción se habla de un amor no correspondido o por lo menos no de la manera en la que ella quisiera. Para ello, se hace alusiones a Dios y a su divinidad y también se utiliza una alegoría del amor como una moneda de cambio con la que se pueden dejar deudas. En el momento más álgido le pide ángeles “otra vez” a Dios, pudiendo ser una referencia a C.Tangana que ayudo a producir Los Ángeles.


14.  Abcdefg: Como buena cultura que se precie, Motomami tenía que tener su propio abecedario y por eso con la naturaleza que la caracteriza, Rosalía lo narra tirada en el sofá sin preparación alguna. 


15.  La Combi Versace: Junto al abecedario tenía que venir otra canción festera para destensar el ambiente. En esta canción se vuelve a unir a Tokischa con la que ya había hecho Linda. No solo es una canción para salir de fiesta, sino que también habla de ello haciendo alusión a la amistad y la ropa de lujo. 


16.  Sakura: Por último, Rosalía nos envuelve en su intimidad con un reverb similar al de un concierto. La letra, como no, vuelve a hablar de la fama para cerrar con ella. Esta vez narra su fugacidad comparándola con la flor de sakura, que solo dura 4 meses, como el estrellato de algunas estrellas que enseguida son reemplazadas por otras más jóvenes y novedosas. 


ALEJANDRO BURRUECO

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